jueves, 6 de mayo de 2010
Jules Dalou
(París, 1838- id., 1902) Escultor francés. Fue discípulo de Duret y de Carpeaux. Su obra representa el triunfo del naturalismo en la escultura francesa (El triunfo de la República).
Luis Dalmau
(s. XV) Pintor español. De 1431 a 1436 o 1438 residió en Flandes, donde acusó la influencia de la obra de Van Eyck. En 1445 pintó en Barcelona su obra maestra, el Retablo de los consellers, que evidencia su conocimiento del políptico de Gante e inicia el período de influencia flamenca en la pintura gótica catalana. De sus otras obras en Barcelona, sólo se conserva la tabla central del retablo de Sant Boi de Llobregat, donde el estilo flamenco está más atemperado.
Custo Dalmau
(Tremp, Lleida, 1959) Diseñador de moda español, creador de las populares camisetas estampadas con originales y atractivos dibujos con la firma Custo Barcelona. La vida de Custodio Dalmau Salmon, estrechamente vinculada a la de su hermano David, transcurrió durante la infancia y adolescencia en Barcelona, ciudad que despertaba a las tendencias artísticas procedentes del extranjero, ya fuera a través de las exposiciones de arte, la construcción de modernos edificios o las pasarelas de moda.
A los niños Dalmau siempre les gustó el diseño gráfico, y Custodio escogió la carrera de arquitectura con la idea de que se trataba de una profesión creativa. Todas las mañanas hacía el largo trayecto hasta el campus de Bellaterra sin excesivo convencimiento, con la esperanza de encontrar lo que hallaba buscando.
Custo Dalmau en una de sus tiendas
Durante uno de esos veranos universitarios, Custo convenció a su hermano para que le acompañara a hacer un viaje en moto por Estados Unidos. Durante ese periplo descubrieron diferentes culturas, especialmente la de los surferos del sur de California, con su propio estilo de vida y un sentido de la moda que no seguía los dictados de las de Nueva York, Londres o París. Al regresar a España empezaron a diseñar camisetas mezclando ilustraciones.
La peculiar forma de coser las camisetas, combinando los estampados con sedas, dio un resultado tan original que no se podía encontrar nada parecido en todo el mundo. La marca fue bautizada como Custo of Barcelona, que, con el paso del tiempo, se convertiría en Custo Barcelona. Fueron los primeros diseñadores que hacían camisetas estampadas, al principio sólo para hombre, y tuvieron un éxito inmediato. Empezaron a mostrar sus colecciones en Londres y en otras grandes capitales, y se asociaron con la empresa textil catalana Meyba para que ésta se ocupara de todo lo referente a la gestión mientras que ellos se dedicaban al desarrollo del producto.
Custo Barcelona
Durante once años colaboraron con Meyba, hasta que la falta de competitividad, unida a la competencia extranjera, procedente de Italia y de otros países, les llevó a romper el contrato y dirigir sus miradas hacia nuevos horizontes. Se trasladaron a Estados Unidos con dos enormes maletas llenas de camisetas y, tras el rechazo de varias tiendas en Nueva York, donde los tacharon de estridentes y poco acordes con los conceptos que imponía la moda en aquel entonces, dominada por el minimalismo, en marzo de 1996 fundaron Custo Barcelona tras una primera etapa como Custo Line, y comenzaron a surtir el mercado de Los Ángeles, donde lograron colocar sus prendas en cuatro tiendas frecuentadas por estrellas de Hollywood.
Uno de los infinitos diseños de Custo
Parte de su éxito radicaría en la cantidad de famosos que en alguna ocasión han vestido en público alguna de sus camisetas, asesorados por los principales estilistas de moda, que los han iniciado en el fenómeno denominado «Customanía». Tras los actores de las series de televisión estadounidenses Friends y Sexo en Nueva York, que popularizaron sus prendas al lucirlas en más de una ocasión en varios capítulos, también las vistieron algunos presentadores de la cadena de televisión musical MTV, y actores y modelos de la categoría de Claudia Schiffer, Julia Roberts, Natalie Portman, Penélope Cruz o Brad Pitt. Es más, en 2004 Barbie, quizás la muñeca más famosa del mundo, celebró su cuarenta y cinco cumpleaños vistiendo un modelo exclusivo diseñado por Custo Barcelona.
El éxito de un estilo propio
Pese a que los motivos más habituales en sus estampados han sido las flores, los animales y la iconografía japonesa, los cómics manga, la imaginería hindú, o el pop art de los años setenta, en las colecciones de 2002 y 2003 los hermanos Dalmau evolucionaron hacia el patchwork y las rayas. Copiados en el mundo entero, a principios del siglo XXI circulaban miles de imitaciones de sus camisetas, hecho que parecía no preocupar excesivamente a los diseñadores catalanes.
Firma asentada en el mundo de la moda, Custo Barcelona se hallaba en 2004 en plena expansión internacional, reflejada en el crecimiento del número de sus tiendas en todo el mundo: Chicago, Nueva York, México, etc. Con su primera tienda oficial instalada en Barcelona y la base en El Prat, la maquinaria funcionaba en Tailandia, adonde los Dalmau se desplazaban a menudo, siempre que se lo permitían sus múltiples apariciones en las pasarelas de Nueva York o Milán, donde se dedicaban no sólo a vender moda, sino también a exportar imagen de la ciudad de Barcelona. Custo Dalmau comparte su vida con Eva Volmer, que le ha dado una hija, Montana.
Con un reconocimiento internacional sólo comparable al de la firma de calzado Camper, los diseños de los Dalmau han sido reconocidos en Italia, donde han recibido el premio Kore, conocido como el Oscar de la moda; y en España, con el Prix de la revista Marie Claire al mejor diseñador del año y dos premios de la revista Metaphor(e), uno a su proyección internacional y otro por sus campañas publicitarias. Pero a Custo Dalmau -cabeza visible de Custo Barcelona, firma en la que comparte trabajo con su hermano David- no le pesa la fama, como tampoco le pesa haber convertido una camiseta en, según afirman los críticos en moda, la única tendencia exportable de la moda española de los últimos años.
A los niños Dalmau siempre les gustó el diseño gráfico, y Custodio escogió la carrera de arquitectura con la idea de que se trataba de una profesión creativa. Todas las mañanas hacía el largo trayecto hasta el campus de Bellaterra sin excesivo convencimiento, con la esperanza de encontrar lo que hallaba buscando.
Custo Dalmau en una de sus tiendas
Durante uno de esos veranos universitarios, Custo convenció a su hermano para que le acompañara a hacer un viaje en moto por Estados Unidos. Durante ese periplo descubrieron diferentes culturas, especialmente la de los surferos del sur de California, con su propio estilo de vida y un sentido de la moda que no seguía los dictados de las de Nueva York, Londres o París. Al regresar a España empezaron a diseñar camisetas mezclando ilustraciones.
La peculiar forma de coser las camisetas, combinando los estampados con sedas, dio un resultado tan original que no se podía encontrar nada parecido en todo el mundo. La marca fue bautizada como Custo of Barcelona, que, con el paso del tiempo, se convertiría en Custo Barcelona. Fueron los primeros diseñadores que hacían camisetas estampadas, al principio sólo para hombre, y tuvieron un éxito inmediato. Empezaron a mostrar sus colecciones en Londres y en otras grandes capitales, y se asociaron con la empresa textil catalana Meyba para que ésta se ocupara de todo lo referente a la gestión mientras que ellos se dedicaban al desarrollo del producto.
Custo Barcelona
Durante once años colaboraron con Meyba, hasta que la falta de competitividad, unida a la competencia extranjera, procedente de Italia y de otros países, les llevó a romper el contrato y dirigir sus miradas hacia nuevos horizontes. Se trasladaron a Estados Unidos con dos enormes maletas llenas de camisetas y, tras el rechazo de varias tiendas en Nueva York, donde los tacharon de estridentes y poco acordes con los conceptos que imponía la moda en aquel entonces, dominada por el minimalismo, en marzo de 1996 fundaron Custo Barcelona tras una primera etapa como Custo Line, y comenzaron a surtir el mercado de Los Ángeles, donde lograron colocar sus prendas en cuatro tiendas frecuentadas por estrellas de Hollywood.
Uno de los infinitos diseños de Custo
Parte de su éxito radicaría en la cantidad de famosos que en alguna ocasión han vestido en público alguna de sus camisetas, asesorados por los principales estilistas de moda, que los han iniciado en el fenómeno denominado «Customanía». Tras los actores de las series de televisión estadounidenses Friends y Sexo en Nueva York, que popularizaron sus prendas al lucirlas en más de una ocasión en varios capítulos, también las vistieron algunos presentadores de la cadena de televisión musical MTV, y actores y modelos de la categoría de Claudia Schiffer, Julia Roberts, Natalie Portman, Penélope Cruz o Brad Pitt. Es más, en 2004 Barbie, quizás la muñeca más famosa del mundo, celebró su cuarenta y cinco cumpleaños vistiendo un modelo exclusivo diseñado por Custo Barcelona.
El éxito de un estilo propio
Pese a que los motivos más habituales en sus estampados han sido las flores, los animales y la iconografía japonesa, los cómics manga, la imaginería hindú, o el pop art de los años setenta, en las colecciones de 2002 y 2003 los hermanos Dalmau evolucionaron hacia el patchwork y las rayas. Copiados en el mundo entero, a principios del siglo XXI circulaban miles de imitaciones de sus camisetas, hecho que parecía no preocupar excesivamente a los diseñadores catalanes.
Firma asentada en el mundo de la moda, Custo Barcelona se hallaba en 2004 en plena expansión internacional, reflejada en el crecimiento del número de sus tiendas en todo el mundo: Chicago, Nueva York, México, etc. Con su primera tienda oficial instalada en Barcelona y la base en El Prat, la maquinaria funcionaba en Tailandia, adonde los Dalmau se desplazaban a menudo, siempre que se lo permitían sus múltiples apariciones en las pasarelas de Nueva York o Milán, donde se dedicaban no sólo a vender moda, sino también a exportar imagen de la ciudad de Barcelona. Custo Dalmau comparte su vida con Eva Volmer, que le ha dado una hija, Montana.
Con un reconocimiento internacional sólo comparable al de la firma de calzado Camper, los diseños de los Dalmau han sido reconocidos en Italia, donde han recibido el premio Kore, conocido como el Oscar de la moda; y en España, con el Prix de la revista Marie Claire al mejor diseñador del año y dos premios de la revista Metaphor(e), uno a su proyección internacional y otro por sus campañas publicitarias. Pero a Custo Dalmau -cabeza visible de Custo Barcelona, firma en la que comparte trabajo con su hermano David- no le pesa la fama, como tampoco le pesa haber convertido una camiseta en, según afirman los críticos en moda, la única tendencia exportable de la moda española de los últimos años.
Sebastián de Dalmau y Oller
(Barcelona, 1682-Viena, 1762) Militar español de origen catalán. Partidario del archiduque Carlos en la guerra de Sucesión, en 1706 organizó la defensa de Barcelona, al igual que sucedería en 1713. Prisionero del duque de Berwick en 1714, no fue liberado hasta la firma de la Paz de Viena. Carlos VI lo nombró entonces teniente general de la caballería del imperio.
Pablo Ignacio de Dalmases
(Pablo Ignacio de Dalmases, marqués de Dalmases; Barcelona, 1670- id., 1718) Político y literato español de origen catalán. Contribuyó a fundar la Academia de los Desconfiados (1700) y fue nombrado cronista de Cataluña. Durante la guerra de Sucesión militó en el bando austriacista y estuvo (1713) en Inglaterra como embajador. Entre sus obras destaca La patria de Paulo Orosio.
Sergio Dalma
(José Sergio Capdevilla; Sabadell, Barcelona, 1964) Cantante melódico español. Su nombre artístico proviene de la unión de su segundo nombre de pila con el nombre del pueblo de su padre.
A los veinte años había recorrido ya media Cataluña como vocalista de diversas orquestas de baile, actuando en fiestas y en diversas salas. Con la Orquesta Pasarela cobró cierto renombre por sus espectaculares imitaciones del gran James Brown, cuyo estilo figuró entre las primeras influencias recibidas. Trabajó también en el mundo de la publicidad y se convirtió en experto locutor de anuncios; de hecho, fue uno de los locutores más solicitados de Barcelona a mediados de los ochenta.
Sergio Dalma
Tras presentarse al concurso Gent d'aquí de la Televisión Española en Cataluña y recibir buenas críticas, actuó durante un año en la Sala Shadows de Barcelona todavía con su nombre real. Allí se fijó en él un director artístico del sello Horus y le fichó para grabar su primer disco. El álbum se editó en 1989 con el nombre de Esa chica es mía y fue un éxito instantáneo; llegó a publicarse en dieciséis países y fue número uno absoluto en México. En él se incluyeron canciones como "Te quiero mamá", "Soy tremendo" o "Castigado por pensar en ti", que prendieron en un público juvenil ansioso de cantantes melódicos a la italiana, con voces roncas e imagen latina.
Quizá por esas características fue elegido por TVE para que representara a España en el festival de Eurovisión de 1991, que iba a celebrarse el 4 de mayo en Roma. En el certamen interpretó la canción Bailar pegados, que, aunque no ganó, le proporcionó abundante fama y sustanciosos contratos. El tema se incluyó en su segundo elepé, Sintiendo la piel, que batió todos los records del año 1991. Al año siguiente su tercer trabajo, Adivina (del que destacó la canción "Ave Lucía"), le mantuvo en su línea ascendente.
Su cuarto elepé, Sólo para ti, fue editado en 1993 por el mismo sello Horus, pero la multinacional Polygram se interesó por él y lo relanzó meses después dentro del sello Mercury, ya que preveía una importante repercusión en Hispanoamérica, donde el cantante contaba ya con un gran número de seguidores. Así ocurrió con Cuerpo a cuerpo (1995) y, sobre todo, con el obligado disco En concierto, editado un año después.
De este modo llegaría Sergio Dalma a codearse en las listas de ventas con Alejandro Sanz y Enrique Iglesias y, al igual que ellos, tuvo que procurar salvaguardar su vida privada del ímpetu de sus fans. Aunque se había casado por lo civil en 1994 con la modelo Maribel Sanz, el hecho no se supo hasta un par de años después. En 1997 la pareja volvió a casarse por la iglesia, pero el matrimonio duraría bien poco; en 1998 se anunció su separación amistosa.
Fiel a su línea melódica inicial, su discografía no ha dejado de crecer en los últimos años, con títulos como Historias normales (1998), Nueva vida (2000), De otro color (2003), Todo lo que quieres (2005) y A buena hora (2008), a los que debe sumarse el recopilatorio Lo Mejor de Sergio Dalma 1989-2004 (2004).
A los veinte años había recorrido ya media Cataluña como vocalista de diversas orquestas de baile, actuando en fiestas y en diversas salas. Con la Orquesta Pasarela cobró cierto renombre por sus espectaculares imitaciones del gran James Brown, cuyo estilo figuró entre las primeras influencias recibidas. Trabajó también en el mundo de la publicidad y se convirtió en experto locutor de anuncios; de hecho, fue uno de los locutores más solicitados de Barcelona a mediados de los ochenta.
Sergio Dalma
Tras presentarse al concurso Gent d'aquí de la Televisión Española en Cataluña y recibir buenas críticas, actuó durante un año en la Sala Shadows de Barcelona todavía con su nombre real. Allí se fijó en él un director artístico del sello Horus y le fichó para grabar su primer disco. El álbum se editó en 1989 con el nombre de Esa chica es mía y fue un éxito instantáneo; llegó a publicarse en dieciséis países y fue número uno absoluto en México. En él se incluyeron canciones como "Te quiero mamá", "Soy tremendo" o "Castigado por pensar en ti", que prendieron en un público juvenil ansioso de cantantes melódicos a la italiana, con voces roncas e imagen latina.
Quizá por esas características fue elegido por TVE para que representara a España en el festival de Eurovisión de 1991, que iba a celebrarse el 4 de mayo en Roma. En el certamen interpretó la canción Bailar pegados, que, aunque no ganó, le proporcionó abundante fama y sustanciosos contratos. El tema se incluyó en su segundo elepé, Sintiendo la piel, que batió todos los records del año 1991. Al año siguiente su tercer trabajo, Adivina (del que destacó la canción "Ave Lucía"), le mantuvo en su línea ascendente.
Su cuarto elepé, Sólo para ti, fue editado en 1993 por el mismo sello Horus, pero la multinacional Polygram se interesó por él y lo relanzó meses después dentro del sello Mercury, ya que preveía una importante repercusión en Hispanoamérica, donde el cantante contaba ya con un gran número de seguidores. Así ocurrió con Cuerpo a cuerpo (1995) y, sobre todo, con el obligado disco En concierto, editado un año después.
De este modo llegaría Sergio Dalma a codearse en las listas de ventas con Alejandro Sanz y Enrique Iglesias y, al igual que ellos, tuvo que procurar salvaguardar su vida privada del ímpetu de sus fans. Aunque se había casado por lo civil en 1994 con la modelo Maribel Sanz, el hecho no se supo hasta un par de años después. En 1997 la pareja volvió a casarse por la iglesia, pero el matrimonio duraría bien poco; en 1998 se anunció su separación amistosa.
Fiel a su línea melódica inicial, su discografía no ha dejado de crecer en los últimos años, con títulos como Historias normales (1998), Nueva vida (2000), De otro color (2003), Todo lo que quieres (2005) y A buena hora (2008), a los que debe sumarse el recopilatorio Lo Mejor de Sergio Dalma 1989-2004 (2004).
Luigi Dallapiccola
(Pisino d'Istria, 1904 - Florencia, 1975) Compositor italiano. Su infancia transcurrió en Graz (Austria), donde sus padres vivieron deportados hasta el término de la Primera Guerra Mundial. A partir de 1918 siguió estudios musicales en Trieste, y más tarde en Florencia, en donde conoció a Alban Berg y fue alumno de Alfredo Casella hasta 1925. Nombrado profesor de piano (1931) y de composición (1936) del Conservatorio de Florencia, desde 1950 también impartió cursos en Estados Unidos.
Sus primeras composiciones, inscritas en la amplia corriente de la música moderna, están influidas por Debussy, Mahler, Schoenberg, Stravinski, Berg y Busoni. Interesado por las posibilidades expresivas de la voz humana, su estilo diatónico se hace estático y arcaizante en los Dos cantos de la Kalewala (1930), Coros de Miguel Ángel Buonarroti el Joven, de 1933-1936, o la Rapsodia, basada en la Canción de Roldán, para voz y orquesta de cámara (1932-1933).
Sus primeras obras maestras son los Tres laudes (1936-1937) y la ópera Vuelo nocturno (1937-1939), basada en la novela Vol de nuit de Antoine de Saint-Exupéry, a quien había conocido en París en 1937; esta obra, con un lenguaje próximo al de Alban Berg, refleja el pesimismo del compositor frente a la alienante sociedad occidental. Otro tanto puede afirmarse de los Cantos de prisión (1938-1941), en los que el músico insertó series diatónicas en un material cromático.
Su evolución hacia el dodecafonismo prosiguió en el ciclo de melodías Poesías griegas (1942-1945) y, especialmente, en El prisionero (1944-1948), ópera estrenada en Florencia en 1949 en la que se trata otra vez el tema de la libertad, esta vez con un lenguaje en el que se sintetizan el estilo serial y la escritura temática, y que no renuncia a la naturaleza lírica de la música del compositor.
Las composiciones realizadas en los años siguientes confirman el acercamiento al dodecafonismo: Job (1951), Cuatro lieder de Goethe, para voz femenina y tres clarinetes (1953), y, en especial, Cantos de liberación (1955) para coro y orquesta, y A Matilde (An Mathilde, 1955), sobre tres poemas de Heinrich Heine, para contralto y orquesta. A estas obras siguieron Diálogos (1956), para violonchelo y orquesta, y el Concierto para la noche de Navidad (1956), para soprano y orquesta de cámara.
Reconocido como una de las figuras más representativas del siglo XX, su obra enlaza la de los compositores veristas, como Puccini, con la de los vanguardistas de los años cincuenta, representados por Luigi Nono, Luciano Berio y el propio compositor. Otros trabajos dignos de mención son Cuaderno musical de Annalibreria, Chacona, intermedio y adagio y Hinos. Música para tres pianos. En su última obra, la ópera Ulises, sobre textos de la Odisea, estrenada con gran éxito en la Ópera de Berlín en 1968, Luigi Dallapiccola resumió toda su experiencia musical, las líneas maestras de su pensamiento y todos los elementos de su lenguaje musical.
Sus primeras composiciones, inscritas en la amplia corriente de la música moderna, están influidas por Debussy, Mahler, Schoenberg, Stravinski, Berg y Busoni. Interesado por las posibilidades expresivas de la voz humana, su estilo diatónico se hace estático y arcaizante en los Dos cantos de la Kalewala (1930), Coros de Miguel Ángel Buonarroti el Joven, de 1933-1936, o la Rapsodia, basada en la Canción de Roldán, para voz y orquesta de cámara (1932-1933).
Sus primeras obras maestras son los Tres laudes (1936-1937) y la ópera Vuelo nocturno (1937-1939), basada en la novela Vol de nuit de Antoine de Saint-Exupéry, a quien había conocido en París en 1937; esta obra, con un lenguaje próximo al de Alban Berg, refleja el pesimismo del compositor frente a la alienante sociedad occidental. Otro tanto puede afirmarse de los Cantos de prisión (1938-1941), en los que el músico insertó series diatónicas en un material cromático.
Su evolución hacia el dodecafonismo prosiguió en el ciclo de melodías Poesías griegas (1942-1945) y, especialmente, en El prisionero (1944-1948), ópera estrenada en Florencia en 1949 en la que se trata otra vez el tema de la libertad, esta vez con un lenguaje en el que se sintetizan el estilo serial y la escritura temática, y que no renuncia a la naturaleza lírica de la música del compositor.
Las composiciones realizadas en los años siguientes confirman el acercamiento al dodecafonismo: Job (1951), Cuatro lieder de Goethe, para voz femenina y tres clarinetes (1953), y, en especial, Cantos de liberación (1955) para coro y orquesta, y A Matilde (An Mathilde, 1955), sobre tres poemas de Heinrich Heine, para contralto y orquesta. A estas obras siguieron Diálogos (1956), para violonchelo y orquesta, y el Concierto para la noche de Navidad (1956), para soprano y orquesta de cámara.
Reconocido como una de las figuras más representativas del siglo XX, su obra enlaza la de los compositores veristas, como Puccini, con la de los vanguardistas de los años cincuenta, representados por Luigi Nono, Luciano Berio y el propio compositor. Otros trabajos dignos de mención son Cuaderno musical de Annalibreria, Chacona, intermedio y adagio y Hinos. Música para tres pianos. En su última obra, la ópera Ulises, sobre textos de la Odisea, estrenada con gran éxito en la Ópera de Berlín en 1968, Luigi Dallapiccola resumió toda su experiencia musical, las líneas maestras de su pensamiento y todos los elementos de su lenguaje musical.
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